BUBI SANSÓ, UN TODOTERRENO DEL MAR

En Passió per la Mar sabemos que hay verdaderos apasionados por el mar que residen en nuestras islas y además, tienen historias y anécdotas que sería muy bonito conocer y divulgar. Por eso publicamos periódicamente entrevistas de carácter personal a los que consideramos nuestros Apasionados del Mar. Hoy os presentamos a un navegante que es algo más que un Apasionado del Mar. Ha cruzado el Atlántico más veces de las que la mayoría de mallorquines han volado a Barcelona, ha dado la vuelta al mundo navegando no una, ni dos, sino tres veces y media, y tiene un récord de rescate en helicóptero. Intrépido y aventurero como nadie, entrevistamos a Bubi Sansó.

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Tiene los ojos azules, muy azules, de un azul oceánico. Y una actitud, una manera de moverse, juvenil y nerviosa que contrasta con su piel curtida por horas y horas de navegación. A sus 50 años, Bubi Sansó ya ha hecho todo lo que el navegante más osado pueda soñar. Ha cruzado el Atlántico más de 40 veces y ha circunnavegado el planeta tres veces y media, incluyendo su legendaria vuelta al mundo solo y sin escalas a bordo de un barco ecológico cero emisiones. “Fue una experiencia muy intensa, al límite, navegando por zonas donde casi nadie navega. Estuve 89 días completamente solo, sin prácticamente ver tierra, hasta que volqué”, recuerda. Como curiosidad, explica que su rescate en helicóptero a 386 millas de tierra firme (“como ir de Mallorca al Estrecho de Gibraltar y volver”) batió un récord. Matiza que “había un equipo de 20 personas cuidándome desde tierra. Yo solo era el loco que se atrevía a subirse al barco, aunque más loco es Márquez que es capaz de tomar curvas a 110 km/h”, reflexiona.

¿Su último reto? Lleva dos años y medio embarcado en un barco privado formando parte de una tripulación de 20 personas, dando vueltas por el mundo, con parones cada dos o tres meses que aprovecha para pasar tiempo con su hijo de 7 años. “Hemos estado en la Antártida, hemos navegado desde la Patagonia hasta Puerto Mont, los fiordos chilenos, la Isla Robinson Crusoe en el Archipiélago Juan Fernández, la Isla de Pascua, Pitcairn, las Islas Gambier, la Polinesia Francesa, Tahití, Fidgi, las Islas Lau, Vanuatu, Salomon, Molucas, Bali, Lombock, Singapur, Malasia y Maldivas”.

“No tenía experiencia en vueltas al mundo de crucero, y es una experiencia completamente distinta a la competición. También han mucha presión, con objetivos que cumplir y la responsabilidad de que todo tiene que funcionar a la perfección. Aquí, la preparación y la puesta a punto es fundamental, para que nada falle. Eres responsable de mucha gente, aquí si te equivocas no es como cuando vas solo, que solo te afecta a ti”, reflexiona. Sea como sea, asegura que es “muy gratificante. En las regatas disfruto yo solo, aquí disfruto junto a mucha gente”. Por otro lado, “nunca había estado tan seco en un barco en toda mi vida; para mí, navegar siempre ha sido estar mojado, incómodo, al límite. Aquí puedo hasta dormir en una cama”, destaca.

Un dato poco conocido de Bubi Sansó es que estudió Dirección de Empresas. “Aunque nunca he ejercido como tal, la verdad es que ser capitán de un barco es como estar al frente de una empresa”. Su andadura náutica comenzó cuando se tomó un año sabático para para navegar. “Me pagaban como último tripulante y me dedicaba a las labores más sucias, además de limpiar barcos y otros trabajos, e iba creciento. El momento determinante fue cuando me fichó un equipo para trabajar entre Miami y Newport justo en la época empezaba el rigging. Pillé la ola en el momento justo y eso me permitió trabajar un montón”, narra.

Si tiene que quedarse por un lugar del mundo especialmente impactante para navegar, elige los fiordos patagónicos chilenos. “Es brutal, una navegación muy dura y pesada entre glaciares. Lo más impresionante que he visto”. En cuanto a los momentos más duros de su carrera, asegura que “de los grandes temporales te olvidas al llegar a puerto. Si no, no te volverías a embarcar”, sentencia.

De cara al futuro, “volvería a la Vendée Globe mañana mismo, y me encantaría hacer una Volvo, aunque cada vez es más difícil encontrar esponsors”, reconoce. Sea como sea, si hablamos del futuro, su hijo ocupa un lugar central. Sea como sea, “a pesar de que cada vez que me embarco me cuesta muchísimo separarme de mi hijo, en tierra no me veo, aunque tengo experiencia en preparar equipos. Pero no tengo tiempo ni de pensarlo. Quiero seguir en primera línea”, remacha.

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