Colaboraciones

¡LA “ALEGRIA” PUEDE CON TODO! (PARTE I)

“Un coche queda suspendido sobre una barca en Sant Antoni” … ¡Tal y como lees!, así era el titular del 22/07/2015 en el Diario de Ibiza.

Es la historia de un llaud bautizado con el nombre “Alegría” que no fue abatido por la dejadez ni por un tiburón… sino por ¡Un todo terreno!

Un vehículo estaba haciendo maniobras para aparcar en el interior del recinto del Club Náutico y en un momento dado, la persona que lo conducía se bajó dejándolo en marcha y sin el freno de mano puesto y el vehículo se desplazó hacia los pantalanes, hasta quedar  suspendido en equilibrio sobre el lado de estribor del ‘llaüt.

Esta noticia es interesante valorarla desde el punto de vista legal teniendo el seguro de la embarcación en la mano, ya que en casos como este es cuando uno se da cuenta de las consecuencias que pueden tener las coberturas contratadas de su póliza.

Fuente: Diario de Ibiza

El análisis hay que realizarlo desde las diferentes coberturas que pueda tener el llaud y que estén relacionadas directamente con la gestión del siniestro (me centraré en los seguros de responsabilidad civil y seguros de daños propios):

1-COBERTURA DE SEGURO OBLIGATORIO (responsabilidad civil obligatoria según R.D. 607/1999) :
En este caso lo habitual es que la compañía de seguros del todo terreno le indique al propietario del llaud (armador) que le “reclame” a través del seguro del barco; (aquí es cuando suele venir la sorpresa) ya que el seguro obligatorio básico y “pelado” no cubre RECLAMACION DE DAÑOS, y sólo le cubre la defensa (por ejemplo cuando hay un accidente entre dos barcos y no se ponen de acuerdo sobre quien tiene la culpa (así lo indica el Real Decreto en su art. 6 : “ Salvo pacto en contrario, será de cuenta del asegurador el pago de las costas judiciales y extrajudiciales inherentes a la defensa del asegurado y a la gestión del siniestro”).

En este caso el propietario del llaud deberá realizar la reclamación por su cuenta, presentando él mismo la documentación a la compañía contraria y en caso de no haber acuerdo amistoso y tuviera que ir a juicio, tendría que pagarse el abogado y todo lo que ello conlleva.

Por casos como este es muy importante que el mediador de seguros siempre lo explique a su cliente para evitar futuras sorpresas, dicho mediador cuando escuche: “yo sólo quiero el obligatorio que es un barquito de 4 metros” inmediatamente las orejas se deben enfilar y asesorar a su futuro asegurado.

Personalmente recomiendo al mediador que en el cuestionario de seguro tenga un apartado ofreciéndolo y en caso de que el asegurado no lo quiera lo tenga firmado por él, como que se le ha ofrecido la cobertura de reclamación. Parece drástico pero cuando sucede el siniestro lo habitual es que indiquen que no fueron informados en su día, entonces es una forma de curarse en salud.
El coste de añadir la reclamación de daños puede variar en función de la compañía, suele ir desde unos 30 a 90 euros al año, e incluso hay productos que ya la llevan incluida gratuitamente. También hay otra opción mucho mejor, que la prima anual suele ser de 59 euros en corredurías especializadas y con pólizas exclusiva; es un seguro de defensa jurídica especializada,
yo recomiendo compañías que además de cubrir la reclamación de daños, te cubren la defensa y contra peritajes contra la propia compañía donde esté asegurado el barco, esta decisión es muy útil cuando algún perito o compañía valoran los daños injustamente para el asegurado, pero esto ya son otros cantares que no van con el caso que estamos tratando… y que continuará en la 2ª parte de este artículo para el caso que el llaud tuviera cobertura de daños propios –“todo riesgo”-

…¿Estarían cubiertos los daños al barco en este caso?

Rafael Bonilla – www.elsegurodemibarco.com

 
 

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